Joan CAPELLA


Joan Capella Arenas nació en Montcada i Reixac en 1927, donde residió hasta su muerte en el 2005. Fue el pequeño de tres hermanos. A los nueve años perdió a su padre durante la Guerra Civil, hecho que inevitablemente marcó su existencia y la de su familia.

Estudió en La Salle Montcada hasta su ingreso en el Bachillerato que cursó en Barcelona. Pintar fue una afición que tuvo desde siempre. De su hermano José heredó la primera caja de pinturas que utilizó durante muchos años.

En la década de los cuarenta inició sus estudios en Llotja. Su primer viaje a París y sus posteriores estancias en la capital francesa influyeron decisivamente en el perfil de su lenguaje, más próximo al cubismo sintético de Juan Gris que al analítico de Picasso, aunque también cuenta con la exquisita figuración lírica de las naturalezas muertas de Braque y, sobre todo, próximo a algunos de los más destacados representantes de la llamada Escuela Española de París, como Bores, Peinado y Viñes con quienes estuvo en estrecho contacto.

En 1945 surge, de manera espontánea, el grupo Tertulia, formado por un heterogéneo grupo de personas a los que les unía el interés por el arte. Se reunían, básicamente para conversar, en el bar Cactus de Montcada. De ahí nació, posteriormente, la revista del mismo nombre que mantuvo su actividad durante doce años. Coincidió en el grupo con el poeta Pere Llorens, Xavier Fàbregas, Jaume Trias, Moisés Vilalta...

No fue hasta ya cumplidos los treinta años de edad que, junto a Simó Busom y Antoni Mas, realizó su primera exposición. A pesar de que jamás se desvinculó del negocio familiar, hecho que incluso le obligó en numerosas ocasiones a pintar en horas intempestivas, comenzó a exponer regularmente a partir de 1970. Desde esta fecha y hasta su fallecimiento en el año 2005 sus obras han sido expuestas en las principales galerias de Cataluña y de España así como en el extranjero destacando las muestras realizadas en París.

La obra de Capella se caracteriza por una sólida estructuración compositiva que se disuelve en un espacio subjetivo intensamente poético. La delicadeza y sutileza extraordinarias de la gama tonal fria, aplicada en suaves veladuras y con un dominio absoluto del uso de la espátula, proporciona a sus cuadros una leve i prácticamente imperceptible atmósfera de misterio. Capella viste la realidad cotidiana (paisaje, naturaleza muerta y figura) con todo lo que tiene ésta de lírica y evocadora, equilibrando la línea y el color, la composición; y la mancha dentro de una poética sutil y sensible.

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