LAPORTA

Nace en Barcelona el año 1940. Licenciado por la Facultad de Bellas Artes de la Universidad de Barcelona en la especialidad de pintura. Toda su actividad profesional ha estado siempre vinculada al mundo de la plástica. Se dedicó unos años a la escultura. Posteriormente, el año 1966, se incorporó a la docencia como profesor agregado en un instituto de Sevilla. Años más tarde ejerció como catedrático de dibujo en un instituto de Barcelona. Ha realizado una amplia actividad de exposiciones individuales y colectivas dentro y fuera de nuestro país.

Las formas son esenciales para Jaume Laporta ya que des de sus estructuras puede explicar las virtudes y las corrupciones que afectan al espíritu humano. Siempre tiene presente la fábula del campesino que un día de invierno encuentra una víbora prácticamente muerta de frío; la pone entre sus ropas y la calienta con su pecho; el animal se reanima y le clava los dientes con todo su veneno. Este tema lo encontró, cuando era niño, dibujado por Juan G. Junceda en un libro de cuentos y años más tarde, una vez superada una etapa como escultor abstracto, le sirvió para explicar de una forma más nueva como el salubre del mar se come las cuerdas y las barcas de los marineros.

Laporta desea conectar con los cinco sentidos corporales la perfección del espíritu. Con su pintura exalta la belleza de las mujeres, del día y de la noche, de los frutos del campo y de los edificios de las ciudades. Pero también explica el paso del tiempo, el temblor de la hoja que tiene que dejar la rama del árbol donde nació, la herrumbre que afecta a una nave que ha conocido diferentes puertos... Su figuración es rigurosa, pero también lo es su pensamiento. Exige que la realidad acepte la decadencia de todo lo que es matérico.

Siempre se plantea, como pintor que es de realidades bien tangibles, la problemática del concepto que no puede existir, al menos cuando se trata de plástica, sin la presencia de las formas. En cierto sentido, sin dejarse llevar por la especulación filosófica, enlaza con el pensamiento de Platón cuando cree que las ideas nacen de los sentimientos y que estos vienen de los sentidos, aunque después también experimenten las influencias del pensamiento. Los blancos barrocos de sus obras, los calados, las manos que bordan, las figuras femeninas y los monumentales paisajes urbanos son la manifestación de la permanente lucha entre la pureza del concepto y las imperfecciones que vienen del mismo hecho de existir.

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