SANAGUSTÍN

Nace en Huesca en 1938 y tempranamente se traslada a Sabadell. Estudia en la escuela Massana y en 1973 se gradúa en la Llotja de Barcelona. Fue discípulo de Juan Torras Bach, maestro en acuarela. Tres años después celebra su primera exposición individual en Sabadell, a la que seguirían en numerosos puntos de la geografía nacional e internacional: Zaragoza, Madrid, Soria, San Sebastián, Sevilla, Paris, Nueva York...

Participa en el Salon Des Nations a Paris y obtiene en el 96 la Medalla de Plata de la Agrupación de Acuarelistas de Catalunya. Su obra se encuentra permanentemente en el Fondo Internacional de Arte de Barcelona, además de constar en colecciones privadas del Banco de Sabadell, Banco Bilbao y el Rectorado de la Universidad de Navarra.

Contemplar cualquiera de las obras de Sanagustín significa adentrarse en la personal mirada de un apasionado de la naturaleza. Sus raíces aragonesas sienten predilección por las tierras altas, y es por ello que resulta tan afín a la geografía catalana.

Su espíritu busca tranquilidad en enclaves solitarios, que se notan cuidadosamente seleccionados. Su interés por captar la naturaleza tal cual él la siente, le mueve a detallar todo el abanico de estaciones con sus variados lumínicos y cromáticos. Encontramos desde nostálgicas estampas nevadas que contrastan con la desnudez de sus árboles; explosiones de rojos y naranjas otoñales; hasta minuciosos rosados en la exultante primavera.

Trabaja en acuarela, lo que exige una gran destreza. No se puede permitir segundos intentos. Su maestría se aprecia en el detalle de los ramajes, delicademente insinuados y sobretodo en la creación de texturas. Requiere una especial técnica conseguir ese grado de difuminados.

Ocasionalmente incluye figuras humanas, pero siempre desdibujadas en la intensidad de la naturaleza. Nos recuerda ese sentimiento de soledad y sobrecogimiento del hombre frente a su lado más primigenio.

También le interesan los motivos marinos en los que predominan enclaves de la costa catalana. Combina los azules con los blancos vivos de las casas de pueblos tradicionalmente pesqueros. Juega con elementos como los barcos inundados de cuerdas que describen con gran realismo la cotidianidad de muchos pescadores.

Uno de los secretos de este artista nos lo descubrió el crítico de arte JM.Cadena: Nunca quiere cerrarse en los muchos recursos que domina, si no que consigue grandes satisfacciones en experimentar e ir cada vez más allá de un procedimiento que tan vinculado está en las emociones de un instante.

Bibliografía: "Pintors". Josep M.Cadena; Francesc Galí; Joan Iriarte.

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